viernes, 24 de febrero de 2017

Esta luna pacífica ...y el sabor de tu piel....






Esta luna pacífica
que he encontrado sobre mi casa,
brillante, plácida,
con esa armónica visión entre el cielo, las estrellas
y el rayo de luz tenue que llega
hasta mi pequeño jardín,
no me hace ningún bien.

Hoy deseo ver el cielo oscuro
sin esas chispas relucientes,
sin ese círculo halado
sin  el halo iridiscente.
¡No necesito luz!.
Hoy deseo oscuridad
para dormir
y no ver mi fatídica vida
al claro de Luna
en esta noche sin sentido.



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¿A qué sabe tu piel?
La mía es salobre,
 esturario entre la vida dulce
 y el agua mar,
Acercá tu lengua tibia,
 húmeda, rugosa.
Dejame un rastro,
Un sendero abierto,

Un camino intransitable
mas no para mi boca.
Colgá señales para no perderme.
Quisiera olerme 
y encontrar
en ese espacio elegido
Tu olor,
lamerme
 y encontrar
Tu más arcaico sabor.
Vení, te ofrezco mi piel entera,
solo a vos.



Ana Álvarez R.
Febrero, 2017




viernes, 10 de febrero de 2017

EL JUEGO DE LOS DIABLITOS: LAS MÁSCARAS.








Con sus máscaras representan a los diablitos;
diablitos que luchan contra el Toro invasor,
indígenas contra el español conquistador.
En un inicio, no las pintaban,
mas en los últimos años,
las llenan de colores vivos.
Con ellas tratan de amedrentar al Toro a quien,
en el último día de la contienda, vencen.
Es un trabajo maestro.
Aquí les dejo una pequeña muestra de ellas.
Espero que las disfruten.

Ana.

Enero 28, 2017

jueves, 2 de febrero de 2017

Es una experiencia casi alucinante: El Juego de los diablitos




EL JUEGO 
DE LOS DIABLITOS

Un sábado normal, 
19 personas nos enrumbamos hacia la zona sur de Costa Rica, específicamente, hacia Rey Curré, Territorio Indígena Boruca,  
para pasar el fin de semana disfrutando de la celebración que tienen a finales de enero: El juego de los diablitos.




“Curré es una de las comunidades indígenas actuales más decididas en la defensa de su territorio, tradiciones y
recursos naturales. Sus raíces se inician alrededor de 1500 años antes de Cristo cuando sus fértiles terrenos fueron ocupados por primera vez por grupos humanos” 
(Francisco Corrales Ulloa)
 y se encuentra en el cantón de Buenos Aires, provincia de Puntarenas 
                                                 

Yo tenía una idea sobre lo que íbamos a encontrar después de las tantas horas de viaje. La sorpresa fue muy agradable. Esta comunidad está asentada en la margen del Río Grande de Térraba, cuyas aguas fueron una importante vía de transporte en su época; río de aguas claras, ancho, de color profundo, de piedras y más piedras redondeadas por la fuerza incalculable y monótona de su  corriente. Piedras que les sirvieron para construir montículos, metates, hachas y manos de moler. 




En sus aguas, los pobladores y la gente de afuera se refrescan después de seguir por horas el juego de los diablitos, contienda eterna entre el toro, español-conquistador y los diablitos, indígena- defensor de su tierra y de su alma. 




Todos contra el toro-español, toro. Lo provocan, lo golpean y éste los embiste con toda su fuerza, resopla, bate el polvo, cornea y los diablos-indios-diablos luchan sin descanso para doblegarlo.




Inician el juego el viernes y juegan tres días seguidos de la mañana a la noche hasta que, en el último día, ese toro es vencido. 


Mientras tanto, el juego continúa, seguido muy de cerca por el pueblo y por los visitantes que con sus cámaras buscan captar el mejor momento, la rabia del toro, el orgullo de los nativos.



Todos deseamos acompañarlos, pasando de una casa a la otra en cuyos solares se lleva a cabo una y otra y otra vez la bulliciosa contienda. 


La música del acordeón y el sonido de un caracol de cambute les avisan cuando inicia y cuando termina el juego.




Los más chiquitos llevan pequeños tambores marcando el compás de la danza. Porque es un juego, pero también una lucha y una danza.

















Usan máscaras elaboradas en madera de balsa que, probablemente, han fabricado cada uno de ellos con su particular motivación. 









Máscaras vivamente pintadas que pretenden infundir miedo al contrincante, caras de animales salvajes, de personajes de grandes ojos, cachos y pómulos salientes con cuerpos de gangoche y hojas hasta el suelo. 









 Conforme avanzan, 
los muchachos se van juntando en una hilera, abrazados, 
en grupos de 2, 3, 4 y hasta 5 diablitos, 
como si quisieran decir que "la unión hace la fuerza"
y así se le enfrentan a ese toro bravío.





        
 Todo el camino gritan para amedrentarlo, para sorprenderlo, para darse valor sacando de adentro toda su emoción. Los que los acompañan los motivan gritándoles “juéguelo, juéguelo” (“juéguelo”, al toro, es como una forma de “torearlo”, de provocarlo)




En cada casa la chicha es el premio para estos luchadores, personajes animalescos.  Beben todos; los diablos, el toro, las mujeres, los viejos, los muchachos, los visitantes. La chicha es obsequiada por las familias que ese día abrieron sus puertas a la lucha milenaria.






 Sobre la marcha, más diablitos se van uniendo a esa fuerza común, como si en cada estación los estuvieran esperando para apoyar el esfuerzo de sus compañeros por vencer al conquistador-intruso- usurpador.




Conforme pasa el día, el juego se intensifica. Incluso sus niños, con máscaras diminutas, tratan de batirse con el toro. Ellos también tienen su turno para medir fuerzas con el gigante invasor.


Es una experiencia casi alucinante.



 Un pueblo entero que se une para no perder de vista sus tradiciones, un pueblo que lucha porque sus raíces no desaparezcan en el remolino de las invasiones modernas. Luchan porque sus niños no olviden de dónde vienen y que comprendan que su historia está viva. 









Son hombres y mujeres bellos,
de piel curtida de un oscuro reluciente, de cabellos brillantes y lacios. 







Un pueblo que respeta
 a sus mayores.








Me llevo impreso en  mi aliento y 
tallado en mi piel el orgullo indígena.
Imágenes imborrables de un pueblo que lucha 
cada día por conservar lo que les pertenece.

 Me llevo imágenes irrepetibles, 
el color, el calor, el polvo milenario. 
La visión de ese río de vida. 

Me llevo el olor, el sabor, 
el sudor de todos ellos y de todos nosotros. 

Me llevo la imagen pura de la fuerza 
por seguir perteneciendo.




Ana Álvarez Rojas
Enero 2017





martes, 29 de noviembre de 2016

El amor es lo inverso.


                       
 “Apática, glacial, álgida, distante”. 
El amor es lo inverso.
"Anhelante, cálido, intenso, próximo."



Tendría que ser

Fría, indiferente, impávida,
apática,
glacial,
álgida, distante,
impersonal,
gris,
inerte, 
insensible,
 estoica, aburrida, sosa,
insípida,
desafectiva,
sin gracia…





Para que este silencio tuyo
no tejiera
 sombras
en mi estancia.






Ana Álvarez R.
Fecha: hace muchos años
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Fotos: Rodrigo Leitón
Ana Álvarez

viernes, 9 de septiembre de 2016

LA ISLA DE SAN LUCAS: la historia escrita en las paredes de sus celdas.




 Un viaje de gran belleza natural,
de bosques secundarios y de  historias escalofriantes.


La isla de San lucas vista desde el Puerto de Puntarenas


Hace ya muchos años que deseaba visitar la isla. Caminar Costa Rica es lo mío desde que cumplí 50 años y me regalé subir al Chirripó, nuestra montaña más alta. Ese fue el límite entre seguir reposando tranquila en mi casa o ponerme las botas y recorrer todos los lugares que, yo pensaba, estaban esperándome. Así que convencí a mi hijo Rodrigo y a mi hermano Manrique, para que se aventuraran hacia la isla prisión, la isla montañas, la isla paisajes hermosísimos, la isla de historias inhumanas de dolor y olor a muerte.  No podían faltar Rebeca, Brenda, Angie y María José. Éramos 7 los que emprendimos, ese domingo 4 de setiembre, el tan esperado viaje.


El grupo de aventureros

El muelle en la Bahía 
de San Lucas





El Muelle con la hermosa
vista del golfo 

Mucho se ha escrito sobre la Isla de San Lucas. Que tiene casi 500 hectáreas de terreno y que, desde su clausura, está siendo reforestada. Que está habitada por monos congos, ardillas, murciélagos, venados e iguanas, así como por una gran variedad de insectos.  Que está a 7 km del puerto de Puntarenas, y que fue la prisión más temida de Costa Rica desde su creación en 1873. Bueno, al puro principio fue más bien un lugar donde se desterraba a los políticos no queridos por el dictador, Tomás Guardia. Más adelante, si fueron trasladados al penal personas que, por su “peligrosidad”, había que tenerlos con todo un mar de por medio.  La población oscilaba entre los 14 y los 35 años aproximadamente y, en el año de 1900, habían 215 prisioneros y 30 empleados, además de los animales que ellos, los reclusos, cuidaban como parte de su trabajo en la isla: 150 cabezas de ganado y 10 caballos. Su vegetación original había sido sustituida por pastos, así que la isla era como un gran potrero para el ganado. Aclaro que no era para su abastecimiento, era ganado de exportación, cuyas ganancias pasaban al estado. En el 2001, la isla fue declarada como Refugio de Vida Silvestre y el 26 de setiembre del 2002, Patrimonio Histórico Arquitectónico de Costa Rica.



Esta casona era el dispensario sanitario de la isla




La calzada está construida en tres partes, 
una central
más alta y dos laterales inclinadas hacia los caños
































El presido fue cerrado en 1991 pero los aires de cambio ya venían soplando desde los años 80 o antes, dada la cantidad de vejaciones a las que vivían sometidos  los reclusos en este penal, hacinados en 7 celdas donde podían vivir hasta 70 de ellos en cada una de ellas, sin camas para dormir, con una hora de sol por día, mal comidos y atormentados por los malos  tratos de los guardianes y de sus propios compañeros de celda.
La desobediencia y los intentos de fuga eran castigados severamente. Para ello contaban con las “celdas de castigo”, conocidas como “el foso” y “la plancha”. El primero era un tanque para la recolección de agua que no funcionó bien por lo que   tuvieron la brillante idea de convertirlo en una celda, donde la temperatura, durante el día, podía alcanzar los 60 grados centígrados. La desesperación de estos hombres era tanta, que los hacía gritar y pedir que los sacaran de allí.


El interior del foso
Pequeña entrada del foso. 
Una tortura inimaginable, de un
calor insoportable


La “Plancha” era un espacio compuesto por tres celdas, oscuras y húmedas, donde los reclusos pasaban los días y las noches entre olores nauseabundo en compañía de las alimañas que ingresaban a toda hora.  Estos dos lugares eran realmente enloquecedores y algunos de estos hombres murieron aquí.
 Entrada a " La Plancha"



El pasillo y las 3 celdas 
de castigo. En el espacio central 
se acumulaban
el agua y los excrementos de los reclusos

Todos estos datos y algunos más pueden ser encontrados en la Internet. Basta tomar un par de horas de nuestro tiempo para  encontrarlos.

La isla es muy hermosa, pero su historia, su verdadera historia, está escrita en las paredes de las celdas. Fue ahí donde encontré la muestra más dramática del dolor humano, de la tristeza, del odio, del amor, de la soledad, del abandono, de las terribles torturas. Todo está plasmado en esas paredes, testigos silenciosos que gritan, atormentados, el sufrimiento de estos seres humanos llevados a la más baja condición. El hombre convertido en bestia; bestias los reclusos, bestias los custodios, bestias los que cerraban los ojos ante tales injusticias.

¿Quién hubiera imaginado que “Chara”, (¡qué lindo nombre! ¿verdad?) como se la conocía en tiempos de la colonia, iba a ser parte de uno de los capítulos más vergonzoso y triste de nuestra patria?.

El objetivo de mi viaje era la fotografía, de manera que no les voy a contar más de su historia, se la voy a mostrar. Lo que vi, lo que me dijeron los muros, lo que captó mi lente fotográfico. (A veces siento que no soy yo la que dirige la cámara, que es ella la que me guía. Después, cuando veo por primera vez las fotos, descubro cosas que no sabía que había captado y esto siempre me sorprende. Bueno, no tienen que entender esto, es algo que a veces ni yo misma lo entiendo.)

Ahora no sé si decir “¡aquí se las dejo, disfrútenlas!”. Me parece, por su contenido, muy inadecuado, así que solo diré:


Aquí se las dejo; son muchas; escogeré las menos que pueda.


 Las figuras y los rostros femeninos tienen 
un lugar preponderante en el penal




Caballón dejó su firma en la isla
 Los "Hijos del Diablo"
 se le llamó a una pandilla o banda
 de presos que, durante la década de los años 70, 
hizo estragos en la antigüa Penitenciaria Central
 y Caballón fue uno de sus miembros


















Los temas religiosos y satánicos están presentes en todas las celdas.







En una de las celdas, el contenido sexual
en las paredes es fuerte, violento, explícito.












Algunos de los rostros femeninos son visiblemente masculinos






 El foso fue un tanque de agua que no sirvió para lo que fue construido, pero la imaginación del hombre no tiene límites y lo convirtió en uno de los lugares más temidos del penal.













Los grilletes fueron utilizados en algún momento de la historia de la Isla de San Lucas.











La mujer del bikini rojo, un relato horrible, lleno de violencia, de sadismo, de injusticia.





                   Esta celda, la de arriba del edificio, fue el escenario de una matanza sin nombre. El aposento de abajo, donde se guardaba el maíz, fue incendiado para castigar a uno de los reos, en el piso de arriba, sin importar el hecho de que todos murieran sofocados por el calor de las llamas del piso inferior.






     Consuelo




















Fui y conocí, tomé las fotos y me quedé con un sentimiento de impotencia, de dolor. No sé, talvés hubiera preferido no dar testimonio de este lugar. Tengo sentimientos encontrados pero estos baches de la historia deben ser recordados para no repetirlos nunca más. Existieron, no son un cuento macabro inventado por alguien . Lo siento, lo siento mucho.



Ana Álvarez Rojas
4 de setiembre del 2016