martes, 7 de abril de 2015

Voy a dejar que pase el día y la noche…


La foto...es mía 
Cuando se me oscurece el día desde que amanezco
mi  corazón se estruja,
Me entra un hielo en los órganos vitales,
los ojos se me cierran y empiezo a pensar
 que el universo se medio confabula
 con lo profundo  de los mares
 para provocar esto 
que me deja taciturna,
apagada, incorpórea, desacelerada.
No logro arrancar, 
iniciarme en el movimiento
que me llevaría de aquí hasta allá 
o devolverme
a levantar recuerdos, 
detenerme a voluntad
 para rumiar imágenes y retocarlas, 
quizás aclararlas
 o talvés borrarlas.
Solo me quedo aquí, sentada o acostada,
 viendo pasar
 las cosas a mi alrededor.
Escuchando el ir y venir de los ruidos exteriores.
No me escucho por dentro
como casi siempre lo hago.
Esperaré a que alguien me llame, 
o me pellizque
 O me  de un empujón.
Talvés así logre encontrarme.
Voy a dejar que pase el día y la noche y el amanecer
 con luna que veré desde la ventana de mi cuarto.
Por ahí se cuela siempre que está medio llena o medio vacía. Depende.
Mejor hago eso.
Mientras tanto seguiré en lo mio...
Lo bueno de esto es que
cada segundo estoy más cerca del otro día
en el que quizás amanezca clara,
alejada de lo oscuro, cercana a la luz.


Ana Álvarez R.
7-4-2015

sábado, 28 de marzo de 2015

El delicioso olor inunda todos los rincones de mi casa.

Hoy voy a poner 
fotos...de mermelada 
y cebollas 


Para nadie es un secreto 
que hay épocas del año 
que le producen a uno algo especial 

Épocas en las que las raíces familiares salen y nos inundan de recuerdos olorosos y visuales de días en que las cocinas se llenaban de familiares preparando delicias para los días que venían.
Bueno, les cuento que la cercanía de la Semana Santa es uno de esos momentos de año en que me provoca ir a la feria del agricultor, comprar lo que se me antoja en el momento y llegar a casa a sacar las ollas y frascos  para cumplir con la tarea.

Generalmente hago mermeladas o encurtidos, jaleas y todo lo que se pueda meter en montones de frascos de vidrio que he estado guardando durante el año entero para estas fechas, en que cocino todo el día sin parar
Esta vez le tocó el turno a la  brillante y jugosa manzana de agua
También hice cebollitas en vinagre. Las había comprado la semana pasada en la feria de la cebolla en Santa Ana. 
Para estas preparé el vinagre, porque no es uno cualquiera, debe ser de frutas y hervido con agua, limón, tomillo, romero, menta, jengibre, sal, pimienta, hierbabuena,  para  luego  vaciarlo en los frascos donde previamente se han puesto, bien apretaditas, las cebollas.
Termino con las manos acalambradas de tanto pelar y pelar cebollas, pero con un olor delicioso en mis manos, (aunque no lo crean, me encanta). 
No se imaginan cómo olía mi cocina cuando estaba preparando la mermelada de  manzana de agua, era algo inimaginable,  tanto que corrí a cerrar las puertas y ventanas de la casa para que no se escapara esa delicia y así cerrar los ojos y llenarme de su dulzura.

Hoy voy a poner fotos del trabajo, 
y si las ven y les gustan, de repente se antojan y empiezan también  cocinar
Disfrútenlas ….  
(ahh!! y gracias por pasar por mi blog.)









Fotos: pues " Yo"

Ana Álvarez R

viernes, 27 de marzo de 2015

Poemas viejos... Y yo te creí...



Poemas viejos...

           sensaciones vigentes.

               Poemas de un           momento...
  que fue ayer, que es hoy...

¿Hasta cuándo?

----


Vos  me dijiste un día
                               Que tu vida sin mí 
                                     ya no existía,


                                                                                                                                          Y yo te creí...


 Me dijiste también 
Que al amor,
Aunque a tu puerta 
 tocara,
No le abrirías.

                                                                                                                          Y yo te creí...

Que mi mundo era el tuyo,
Que mi alma... tu orgullo,

Que por mí sonreías,
Que por mi aire vivías

 Y yo te creí...


¡¡Oh ingenua!!
Te creí...





Y  me pregunto:
¿En dónde estás ahora
En que en verdad mi alma
 Te necesita y te llora?     


Ana Álvarez R.



jueves, 22 de enero de 2015

Era Domingo....mi día preferido



     SOLO UN DOMINGO...




Hace algunos años
Tuve un Domingo alegre




Un Domingo oscuro
Un Domingo amor.
Un Domingo que podía ser
 como un lunes
O un jueves,
Pero no,
! Era Domingo.!






Ni martes,
Ni miércoles.
Y era mi día preferido
Porque en ese día
Yo me permitía,                                                          
Amar,
Reír.
Cantar,
Hacer poesía.



Era Domingo de arena y luna, 
piel oscura que brilla,
de sonrisa dulce,
Pícara
de ojos como grandes estrellas…
Ya no vienen Domingos así
Fue solo…
en ese entonces.




Ana Álvarez R.

domingo, 7 de diciembre de 2014

LA RUTA SUKIA: Un ejemplo de Turismo Rural Comunitario y un reto extremo


POR LA  RUTA SUKIA:
Experiencia 
para valientes 

aprendizaje valioso

“TURISMO RURAL COMUNITARIO”   
(TRC)

¡Mmm!! Suena bien, no lo conocía en carne propia, quizás  había oído hablar de él en algún momento. Turismo en el campo. Pero eso lo  hacemos de manera común, vamos al campo a vacacionar o a darnos una vuelta dominguera, es lo normal. Entonces, ¿qué es lo que le da esa diferencia a esta novedosa (para mí, por supuesto) forma de vacacionar?

Vamos a ver. Se dice que es...
“La experiencia turística planificada e integrada sosteniblemente al medio rural y desarrollada por los pobladores locales organizados para beneficio de la comunicad” –definición dada por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), la Alianza para el fortalecimiento del Turismo Rural Comunitario (TRC)  y el Programa de Pequeñas donaciones (PPD) en el  2005.

 Y esto ¿con qué se come?
Bueno, pues les cuento. Resulta que hace un par de semana me fui con un grupo de caminantes
 (Biocaminatas CR) a recorrer una bellísima ruta rural que ni tenía idea que existía: LA RUTA SUKIA

Esta ruta sale de Cerro Rejas, 23 Kilómetros, "hacia arriba" de Santa María de Dota, a 1.768 msnm, recorriendo senderos embarrealados, pedregosos, arcillosos, con pendientes hasta de 45°, senderos bastante riesgosos, de medio metro o menos de ancho en algunos tramos, con la montaña espesísima de un lado y, del otro, guindos cuajados de vegetación, hasta llegar muy cerca de Quepos, provincia de Puntarenas, (me volví a cansar de solo describirlo, pero es cansancio mezclado con una satisfacción inmensa). Sí, caminamos durante cuatro días por senderos llenos de riachuelos, cascadas como velos de ángeles, cantos de pájaros que no se dejaban ver. Todo verde, verde claro, verde oscuro.

LA RUTA

Estos senderos fueron habilitados hace bastantes  años por un grupo de valientes pobladores que se dieron a la tarea, casi sin ayuda externa,  de abrir este paso. Trabajaron durante 7 años consecutivos, "a machete, pico y pala", como lo expresó muy atinadamente nuestro guía, Rafa Parra, partícipe junto con su padre, hermanos y amigos de esta hazaña,  con solo su fuerza, perseverancia, valentía y ganas de cumplir su objetivo como único norte: abrir un camino que recorriera las montañas de la Reserva Forestal Los Santos. Todo a pie, a caballo, comiendo lo que podían, improvisando pequeños campamentos para dormir, cocinar (todavía quedan vestigios de esos campamentos en el camino), comer, descansar y guarecerse de los torrenciales aguaceros que caen en esta exuberante zona de Costa Rica.  
Estos valientes se encargan ahora de darle mantenimiento a la ruta, casi de la misma forma en que la abrieron: con su fuerza y su perseverancia.

Foto: 
Ronald Lobo Rojas
Nosotros fuimos testigos de esta clase de lluvia que moja hasta los huesos. Yo nunca había caminado tantas horas en condiciones tan agrestes, con suelos  resbalosos, pues son, en su mayoría, de tierra arcillosa, en pendientes muy pronunciadas, por cañones extensos donde el ancho a veces solo permite un pie delante del otro, por donde el agua corre libremente y ya ha erosionado tanto el suelo que la caminata era en verdad difícil. Las caídas fueron aparatosas, mojadas, sucísimas.

 No había tiempo ni fuerzas para pensar si lo iba a lograr o no, pregunta descartada, solo se pensaba en caminar, un paso a la vez y seguir caminando. Claro que en mi caso, como era obvio, aderecé mi tiempo llenando la cámara de imágenes únicas.

DEJANDO AFUERA EL CANSANCIO:

En medio de la caminata, y aquí viene lo relacionado con el TRC, fuimos recibidos por gente de la zona, familias, hombres y mujeres, jóvenes y niños relacionados íntimamente con el entorno. 
 David Rojas y Milton Badilla fueron nuestros anfitriones en el primer albergue, BETANIA.
Una casona de madera al natural, de dos pisos, sin electricidad, donde había que entrar descalzos dejando afuera, junto al  cansancio, la ropa mojada y  las botas totalmente embarrialadas.
Albergue Betania
 En vez de camas, tenía pequeñas tiendas de campaña con todo lo necesario para descansar a pierna suelta. Nos ofrecieron posada, comida, amena conversación, nos dieron cariño, y contestaron todas nuestras inquietudes. Fue como llegar a la casa de un tío o del abuelo. Al día siguiente pude ver la casa donde Milton vive con su esposa y sus hijas, a lo lejos, solitaria, enclavada en medio de una gran montaña. Él vive ahí, cerca  de la zona y recibe los beneficios de estar incluido en el TRC. Y es que como ellos han vivido aquí durante mucho tiempo, a veces toda su vida, se conocen “al dedillo” la historia del lugar, las “historias” de sus pobladores, los caminos, las cascadas, las maravillosas cavernas y  dónde es que se encuentran las culebras y las ranas.

 En ese lugar hasta el dueño de los caballos que nos llevaron en sus lomos a Nidia Marcet, una de las caminantes, y se vieron beneficiados con nuestra presencia. Todos se benefician. Ya antes, la primera noche,  la pasamos en Santa María de Dota, en la misma casa de la familia de Rafa Parra, Ahí comimos y dormimos junto a su esposa e hijos. Desayunamos en su comedor, nos bañamos en su baño.  Ahí fue donde iniciamos la aventura.

LA FAMILIA SE HACE CARGO DE TODO

Hay que mencionar que todas las familias que “tocamos” están muy conscientes de la importancia de promover la sostenibilidad y la protección de los recursos naturales y culturales de la región. Casi todas producen los alimentos que ofrecen a los caminantes, el arroz, los frijoles, los vegetales y verduras, los pollos, los huevos del desayuno. Todo lo producen en sus terrenos. Los siembran, los cosechan y los procesan ellos.

En el segundo albergue, TINAMÚ, la familia de don Santiago Parra, hermano de  don Rafael, y su familia se hacen cargo de todo.  Hasta Esmeralda, la pequeñita de la casa, estuvo con nosotros conversando y corriendo de un lado para otro. 

Ahí viven, ahí trabajan, ahí mismo comparten su comida y su vida con los huéspedes. 
Son campesinos que siembran la tierra y  también comparten su historia con los visitantes. Fuimos parte de su calidez. Se  experimenta de primera mano la forma en que viven los costarricenses y cómo se esfuerzan para mantener el ambiente. 
Se conoce de cerca a las personas comprometidas con la conservación del área rural. Ellos han recibido también asesoramiento en hotelería y manipulación de alimentos, se han preparado para realizar, de la 
mejor manera, su trabajo.


Albergue Tinamú



MUCHACHOS INGLESES
Rosa Agüero con Rafa 
y Santiago Parra
.
Un aspecto importante de este tipo de turismo es que, si uno lo desea, se puede unir a los grupos de trabajo comunitario y, según lo que don Rafa Parra nos comentó, son más los extranjeros dispuestos a participar y  colaborar en este tipo de turismo. Conocimos un puente construido por muchachos ingleses en una de sus vacaciones.

ES UN ACCIONAR INTERACTIVO

Casa de la familia Granados
TODO ES POSITIVO; positivo  hacia la comunidad, mejorando los servicios de salud y educación, agua potable, electricidad y vías de acceso;  positivo hacia cada una de las familias involucradas en el camino aportándoles mejores ingresos  y nuevas fuentes de trabajo, y evita el éxodo del campo a la ciudad; positivo hacia uno mismo, creciendo en nuestro interactuar con la gente de las comunidades. El bosque se ve beneficiado con el responsable caminar por sus senderos, los mantos acuíferos son celosamente protegidos, los animales respetados. Este accionar puede mantener el delicado equilibrio entre las necesidades humanas y la protección del medio ambiente. Cuando las comunidades se involucran es mucho más más fácil y eficaz enfrentar los problemas que se presentan.Son verdaderos agentes activos de cambio.

NO TODO LO CAMINAMOS…


Nidia y yo cabalgamos 
parte del recorrido
A veces no creo que termináramos la caminata. Descendimos desde 1768 msnm hasta el nivel del mar. Atravesamos la Reserva Forestal Los Santos, una zona de gran importancia para la conservación de cuencas hidrográficas. No todo lo caminamos, Yo tomé un caballo en uno de los tramos cuando mis rodillas reclamaron el esfuerzo, el descenso es muy fuerte y esto no es bueno para mis ligamentos. Otra parte la hicimos en un emocionante 'rafting' en el limpísimo RIO SAVEGRE. Eso no le quita méritos, más bien, nos dio más de qué hablar y recordar para el resto de nuestras vidas. Y sí, aunque ustedes no lo crean, todos queremos volver, y lo vamos a hacer el próximo año, con un par de días más en el itinerario de caminata. ¿Pueden creerlo?

Ana Álvarez Rojas
5 de diciembre del 2014

jueves, 6 de noviembre de 2014

Quise correr, tomarte, arrancarte esos besos que aún no me has dado...


 Tu Boca....................




Tu boca,
Eso es todo.
Delicioso punto de referencia corporal,
Carnosa, de besos pasionales
Dolorosos, exquisitos
 Te miro y solo tu boca deseo besar eternamente.
Marfil hermoso, complemento
Perfecto, ideal.


Hoy he fijado por primera
Vez mis ojos en ella.
¡Oh! Sensación,
Escalofriante, hechizante.

Quise correr, tomarte,
Arrancarte esos besos que
Aún no me has dado.
Mi boca lloraba el contacto con la tuya.

Escandalosos pensamientos afloraron
Rápidamente, uno tras otro.

El color apareció inquieto
En mis mejillas.

La deseo.
Mis labios sienten sin sentir los tuyos,

   Mis ojos se cierran...
Y me pierdo en ella.



Ana Álvarez R.
12 de junio de 1987

viernes, 22 de agosto de 2014

Yo necesito el eco de mis pensamientos...


Quise volver a un poema escrito ya no sé cuándo. 
En algún baúl estará fechado, 
arrugado, amarillento. 
Para mí, esto no es fácil,
  escribir no se me da con soltura, con gracia, a borbollonees. 
Han de darse condiciones que, cuando quisiera, 
no aparecen, y se presentan 
en el momento menos esperado...







Parco, frugal,
Lejano como el otro lado del océano.
Distante,
Silencioso.
Oscurecido.
En cambio yo,
 abrazo, palabra y
Caricia,
Paz,
Cercanía.
Tibia, más cálida…


   Distintos somos.

       Eso es, y no entendía.

    Yo necesito el eco 
 de mis pensamientos,
      La devolución de mis ternezas.
      

Hoy mi sentir es de tarde anochecida por la lluvia,
Fría
Oscura
Opaca
Noche sin luna
Noche en silencio
Inodora
Y todo porque quiero verte…
Imposible anhelo a la distancia