Uno no tiene el poder, ni la
fuerza;
cuando todo se confabula, ya no hay nada que hacer…
solo dejarse ir y
esperar...
Después de
tanto esfuerzo,
La lógica me
lanza dardos con explicaciones baratas,
Sacadas de
algún texto sin importancia.
“No puedo
olvidar”,
Esa es la
simple razón.
Tus manos
están por todo mi cuerpo.
Te siento
recorrer mis recuerdos, dulce.
Y en otro
momento con un sinsabor amargo
Que
provoca la distancia.
Espero poder
alejarme del todo,
No recordarte
más.
No querer
tener tu piel pegada a mi piel,
Sin espacio
alguno que denote
La
diferencia
Entre lo tuyo
y lo mío.
¡Que ese olor
desaparezca!,
Cabalgando
sobre las crines del caballito de mar
Que te
guarda en mi memoria,
¡Malditas
huellas sensoriales!
Te tengo
apresado en lo más íntimo
De mis
recuerdos.
Por fuera la
indiferencia;
En lo profundo
la turbulencia.
Por fuera la
tranquilidad, la sobriedad,
La respiración
cauta;
Por dentro la
tempestad, la pasión,
El ahogo
enfermizo.
Son tantas las
noches en que mi almohada
No alcanza a
mis ansias,
Tantas en que
recorro mi cuerpo
Buscando
el surco de tus manos,
Rastreando las
sensaciones fuertes
De tus
caricias hoscas,
Magullantes,
como ventosas desesperadas.
Recuerdo que
tomabas mi cuerpo
Como quien
toma la vida,
Te aferrabas,
Haciéndome
sentir tu sangre
Correr
casi por mis venas.
Recuerdo tu
boca depositando tu historia
sobre la mía
Tu piel y mi
piel
anhelando caricias,
Temblores
incontrolables,
Sudores
espesos, olorosos.
Tus uñas
rasgaban mi piel,
Las mías
inventaban veredas en tu espalda…
Mi piel está
seca, agonizante.
Ya no quiero
más manos en mi cuerpo,
Ni sudores, ni
olores, ni rasguños,
Ni caricias
que no pueda borrar.
Las tuyas se
quedaron ahí,
En el espacio donde ya
No quedó
espacio para nadie más.
5 de abril del 2015
 |
| Tus manos están por todo mi cuerpo |